Argentina, Español

Blanca y Negros

Friday, September 19, 2008  

Yo circulo por una plaza cerca de mi casa con mi perro casi todos los dias. Y el domingo pasado estuve con Clyde (mi perrito) cuando una vecina me llamó. Aunque no tenía muchas ganas de hablar debo comunicar algunas veces. Se llama Blanca ella y es buena onda, pero con más ganas esta mañana que yo. Como sabe que trabajo en la internet siempre hablamos sobre su pagina de Mercado Libre donde ella tiene su negocio como vendedora. Esta vez me pregunta sobre mi conocimiento como un yanqui.

“Que tal con el candidato negro allá?” “Vas a votar” Son preguntas escucho varias veces acá. “Si, voy a votar, y él me parece bueno, mejor que la mayoría de los políticos.” Siempre contesto mas o menos así. Pero esta vez seguimos charlando. Estoy un cacho más cómodo con mi castellano ahora y mi perro tiene que jugar un buen rato. Como Barack Obama motiva gente en norteamerica, también acá en latinamerica les da esperanza.

Es un flash en la Argentina para pensar en un candidato negro, como no hay negros aca, aparate de algunos inmigrantes de Africa, Hati, Cuba, etc. En mi barrio se ve más gente africana que en otros partes de la ciudad, sino solo la presencia de cualquier llama atención en la calle. Blanca explica que nadie acá va a elegir a ellos para trabajar antes de un porteño ni antes de un norteño o boliviano (a quien también llaman “negros”). Aparte de un par de ejemplos contrarios, lo creo es la verdad en general. Los inmigrantes de África son conocidos acá por la venta ambulatoria de collares de oro en valijas llenas. Como varios grupos de inmigrantes trabajan en la misma industria para apoyarse mejor.

Blanca y yo seguimos hablando sobre la xenofobia y la discriminación de los porteños. Y con la candidatura de Barack Obama se quedan esperando un cambio por la mejor. Por acá hay mucha perjudicia contra la gente indígena que son Argentinos. Como los porteños son todos inmigrantes y no suportan a nadie afuera de sus mismos (como muchos yanques, cierto).

En un momento vino otra mujer con su perro, y me olvidé su nombre. Entre las dos hablamos sobre la suciedad de la ciudad. “La ciudad siempre estaba limpio y desde la crisis económica los cartoneros que vienen de afuera ensucia todo.” Como siempre veo señoras re porteñas tirando papelillos por la veredas, yo sé no es la culpa de ellos solamente. En vez de este posición yo planteo, con un ojo hasta Blanca, “existe mucha perjudicia entre los porteños, no?” Lo hizo como preposito, pero ya me habia dicho la señora que es de Jujuy, entonces de sangre indígena. Ella me contesta asi, “tenés razón .. siempre escucho ‘negra de mierda’.” Y me puso contento para ayudar a alguien ver cosas distinto si solo por un ratito. “Negros de mierda,” llaman a la gente que tiene sangre indígena, porque no existen los negros africanos en la Argentina. Morochos es una palabra mas suave. Algunos de piel marrón y otros de piel blanco, y todos son negros de mierda o por lo menos NEGROS, como de otro raza otro especie. Esta actitud viene de la ignorancia o por lo menos por la falta de experiencia. Por lo tanto son hechos acá de la sociedad que se reboten por la gente en la calle, en los bares, adentro de los negocios, como loros. Palabras tejidas en la tela de la vida porteña.

Dan daño esas porque todos somos inmigrantes y un inmigrante de hoy debe tener derechas que corresponde con los antepasados de los inmigrantes de los años atrás. La mayoría de los inmigrantes tienen que trabajar más duro para sobrevivir, pero contribuyen en modas importantes como todos. Y fundamentalmente son gente, como todos. Por favor un poco de dignidad humana. Como dice la presidenta: “Todos somos argentinos y argentinas.”

. . . . .

Llegamos la próxima mañana. Estoy con Clyde en la misma plaza, y con mucho sueño todavía. Como Clyde tenía tantas ganas de salir tuve menos tiempo todavía para despertarme antes de salir. Ni quería pensar ni hablar no nadie, y asi justamente cruzo con Blanca otra vez. Nos saludamos pero ella está ocupada en charlar con otro vecino con perra.

Después de un rato, ella sale y el señor me habla como un curiosidad. Me sucede muchas veces, ser un norteamericano acá es algo exótico. Casi todos tienen bronca para mi país nativa y por otro lado mucha interés. Es un país poderoso por hoy entonces afecta mucho, supongo. Él me dice como trabajó antes en Bank of America como si fuéramos hermanos. Me explicó algunas cosas del banco como era importante durante la dictadura y después con presidente Menem fue echado.

Los porteños como los new yorqueños siempre se quejan. Y acá no confia nadie por nada en el gobierno. Son mafiasos chorros todos. En un punto nos conversamos sobre los maestros como no gana nada de sueldo. Me dice que un maestro con carrera de 30 años cobra menos de 2000 pesos mensual. Estoy de acuerdo, es un crimen de pagar apenas un nivel de sobrevivir para gente que enseñan a los hijos, y más no sirve el futuro de la sociedad.

Estamos al lado de una autopista donde se ven bien los camiones que pasen por ahí. Él tira su dedo a un camion y pone la culpa a los camioneros. Al otro lado, indica un edificio de 12 pisos y insista que los portreros de edificios cobran un montón por hacer nada. “Los negros de mierda” quien no trabajan de verdad. Ellos cobran bastante más de un maestro para trabajo mas fácil. Yo contesto que es bárbaro por ellos y su sindicato, tienen sueldos más humanos. No es su culpa la falla en los sueldos de los maestros. Y nadie son anononimos “negros de mierda.”

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One comment for “Blanca y Negros”

  1. Ethan G. Salwen says:

    Negros de mierda!!! Hey, look, I’m not going to even try this castellano shit. But let me just report that Mr. Kay–who can hardly SPEAK in either English or Spanish–not only writes in fantastic Spanish, but he does so in a very porteño style. Or, at least, except for that part that sounds re, re yanqui. I mean, what porteño worries about sleep or tries to avoid a friendly neighbor. Well, maybe one who is trying to avoid a “negro de mierdo,” which, if I got the concept right, doesn’t even have to do with skin color. Just like “white” isn’t as much about skin color as one might think in the EEUU. But that’s all an aside. Mr. Kay has brought home a critical point about life in Buenos Aires, skin color and prejudice. I’m not sure how to express the point other than to suggest that you reread Mr. Kay’s blog post. Isn’t it interesting how race and prejudice can be so very much in the forefront, so openly discussed, and yet, somehow, so much more. . .um, refreshingly innocent and all-inclusive than in the EEUU. I only hope that Mr. Kay will continue to post, with such richly related dialog, stories like these from the streets (or local park) of Buenos Aires.